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Alternativas para vivir y compartir


Ver a personas ilusionadas, a gente con el ánimo de que se puede cambiar la situación y con el entusiasmo del que se llenan los que se mueven por ello es algo único. Seguramente, es el mejor antídoto que existe contra la desesperanza y la inacción.

Joan Melé

Participación en el Ágora de la Economía Sostenible de Eco.Sí, la feria de la cultura ecológica de Girona

Hace unos días, tuve la suerte de ver a muchas personas con estas ganas en Eco-Sí, feria de la cultura ecológica, en la que tuve la oportunidad de intervenir como invitado. Fue al poco de la apertura de la última oficina de Triodos Bank en Girona, la ciudad donde se celebraba este evento y que nos ha brindado una calurosa acogida.

Del Ágora de la economía sostenible, el espacio de debate en el que participé en la feria junto con el también invitado Arcadi Oliveres, presidente de Justícia i Pau,  quisiera remarcar dos ideas que me parecen importantes. Pienso que son los dos puntales para conseguir, no solo salir de la crisis, sino un cambio social y económico real.

El primer aspecto es que difícilmente cambiaremos algo si no empieza a educarse en valores, además de en conocimientos. Es importante que las nuevas generaciones integren desde bien pequeños la conciencia de la huella que todos dejamos en el mundo como personas, y también la alegría de que podemos poner nuestras capacidades al servicio de una realidad mejor. Necesitamos cambiar el concepto del trabajo, eso a lo que dedicamos tantas horas en nuestra vida, los que afortunadamente podemos. Además de aportarnos un sueldo para vivir, el trabajo debería ser un medio a través del que cada uno, con sus capacidades y sus valores, puediese intentar mejorar el mundo.

La educación es esencial para el futuro, pero podemos hacer mucho más desde hoy mismo. Lo segundo que quiero destacar es la capacidad que tenemos todos para utilizar el dinero de forma coherente con nuestros valores, y el poder de transformación social que tiene cambiar nuestra forma de consumir, de ahorrar, de donar, haciéndolo siempre que podamos. Decía en la charla Oliveres que la economía especulativa mueve hoy 10 veces más dinero que la economía real. ¡Cuánto podemos hacer para cambiar esto! Por ejemplo, desde la banca ética, que solo invierte los ahorros de sus clientes en economía real.

Pero todo no debe ser un esfuerzo, el cambio se disfruta con los sentidos. Lo mejor de acudir a ferias como Eco-Sí es descubrir cómo cada vez más gente se interesa y disfruta con ellas y las alternativas que ofrecen. En esta, en particular, degustando alimentos y productos ecológicos que brillan por su sabor, por sus propiedades saludables y porque, además, cambian nuestra forma de relacionarnos con el medio ambiente, entendiendo que ya no vale con explotar el entorno a corto plazo, sin pensar en ningún tipo de consecuencias.

No puedo olvidar agradecer a Eco-Sí el premio concedido, entre otras iniciativas, a Triodos Bank por su papel de catalizador de un cambio social en este aspecto, pero me gustaría terminar como empezaba.

Nada es posible sin el compromiso de las personas, y con ellas lo podemos casi todo. Qué mejor que ver a la gente viviendo las alternativas y compartiéndolas, animando a su familia o sus amigos a probarlas juntos, a hacer y vivir un poco más cada día.